La Torre de Londres fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1988 por tratarse de una fortaleza del medioevo normando excepcionalmente bien conservada, y por su significado como centro de poder ininterrumpido durante siglos de historia británica.

Conocida como La Torre Blanca, y situada en la orilla del río Támesis, ha sido utilizada como fortaleza, armería, almacén del tesoro, palacio, palacio de detención, observatorio, refugio y prisión, especialmente para prisioneros de ‘clase alta’, siendo este  último uso el que convirtió la frase ‘enviar a la Torre’ en sinónimo de entrar en prisión.

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Hay muchas leyendas en torno a la torre que tienen su origen en los ajusticiamientos de antaño, generalmente decapitaciones, que tuvieron lugar en el cadalso de la cercana colina de la Torre, a donde acudían multitudes alborotadoras. La cabeza cortada del ejecutado se clavaba en una pica y se exhibía en el puente de Londres, para escarmiento de todos, mientras el resto del cadáver se llevaba de vuelta al recinto, y era sepultado bajo la capilla.

La leyenda dice que se puede ver a Ana Bolena, ejecutada por traición al rey Enrique VIII, pasear por la Torre con su cabeza bajo el brazo.

Hoy la Torre Blanca es básicamente una atracción turística, donde se pueden ver las Joyas de la Corona Británica y una colección de armaduras reales.

Y es que Londres es una ciudad que no deja impasible a nadie por la infinidad de rincones e historias que esconde. Todos hemos oido hablar del Palacio de Buckingham, de la Abadía de Westminister, del Big Ben, de Picadilly Circus, de Trafalgar Square, de las orillas del Tamesis, del Soho, del barrio de Chelsea, del mercado de Candem Town, o de la calle de compras más famosa del mundo, Oxford Street.

Es la ciudad más visitada cada año en todo el mundo, esto lo dice todo, y es que gracias a su amplio abanico de vuelos baratos desde cualquier parte del mundo, así como los alojamientos asequibles a todo tipo de viajeros lo hace un destino al que es difícil resistirse.

Y un último consejo ahora que estás ya pensando en el viaje, no dejes de usar la Travel Card para tus desplazamientos por la ciudad, ahorrarás un buen dinero.


Cahuita es una atípica población de Costa Rica que, en un primer paseo por sus calles de tierra, te puede hacer creer que estás en Jamaica en lugar de en este país centroamericano. Aquí se habla inglés, la mayoría de la población es negra, y se respira más ambiente rastafari que tico, apelativo que se aplican a sí mismos los costarricenses.

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Los descendientes de los esclavos negros jamaicanos traídos para trabajar en las plantaciones de banano se quedaron aquí, en la costa sur del país, y formaron una de las comunidades más compactas y diferenciadas, que pese al tiempo transcurrido no ha perdido sus raíces en costumbres, gastronomía, o cultura.

El poblado, formado por casitas bajas de madera diseminadas en cuadrículas de calles sin asfaltar, ha experimentado un gran cambio en la última década, en la que el turismo ha pasado a ser la principal fuente de ingresos. Un turismo joven y alternativo que llega buscando reggae, sol, playa, música, fiesta y algo que fumar, y que es aceptado de buen grado por los afrocaribeños del lugar.

Son estas costumbres tradicionales las que no han permitido a las grandes empresas que se construyan edificios altos, ni cadenas hoteleras, ni atracciones turísticas masivas que impacten contra el entorno natural. Que siga así.


Van Vieng es una aldea selvática de Laos donde las pantallas gigantes de televisión de los bares emiten las series de máxima audiencia, existen todo tipo de pizzerías y cibercafés, y donde los jovenes mochileros dejan pasar los días en compañía de sus iguales sin tener presente el tiempo, en una parada obligatoria en la ruta Tailandia-Laos-Camboya por el río Mekong.

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Al margen del poder de atracción de esta marea de aventureros, su encanto reside en el maravilloso paisaje natural que la rodea, con esbeltas y extrañas montañas de forma picuda comidas por la vegetación, y palmerales que bordean el cauce del río Nam Song, afluente del Mekong.

Como en todo destino de viajeros independientes y amantes del senderismo, las agencias no faltan para organizan todo tipo de aventuras al aire libre, desde rafting a barranquismo, en un ambiente selvático inmaculado, donde de repente te puedes encontrar un chiringuito hecho con palmas y troncos, con cerveza Bud o Foster bien fría, y música a tope de los Ramones.

Excelente ambiente joven, y buenas excursiones a cuevas y aldeas tradicionales cercanas.