Las verduras y hortalizas son una importante fuente de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes, así que es recomendable consumirlas diariamente, aprovechando el gran surtido que nos ofrece nuestro entorno mediterráneo.

La mejor manera de aprovechar todas sus vitaminas y minerales es tomarlas en crudo, solas o en ensalada, lo que no significa que siempre debamos tomarlas así. Al horno o a la plancha es otra deliciosa opción y si las hervimos también podemos aprovechar el agua para sopas o purés, porque en ella quedan muchos de los minerales.

verduras-hortalizas-crudas

Se recomienda un consumo mínimo de 300 g diarios, siendo preferible que una de las raciones sea en crudo, por ejemplo en ensalada. De esta forma podremos mantener la línea adecuada.

Yo personalmente no tengo problemas con esto, me encanta cualquier tipo de verduras y es verdad que mientras toqueteo al cocinar más de un bocado se lleva cualquiera de ellas.


Excelente receta para pequeños y mayores, crema de calabaza, a la que por su intenso color y apetitoso aroma no podrás resistirse. Aunque es ideal para el invierno se puede tomar como entrante en cualquier época del año.

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Los ingredientes que necesitaremos son (para 4 personas):

1 cucharadas de aceite de oliva, 1/2 cebolla grande, 1 dientes de ajo, 1/2 zanahoria grande, 1/2 ramita de apio, ½ cucharadita de canela, 1 calabaza de 1 kilos más o menos, 2 ramitas de tomillo fresco, 2 tazas de consomé de pollo, 1/2 taza de leche, sal y pimienta.

Procedemos de la forma que sigue:

1.- Limpiamos y cortamos toda la verdura en cuadraditos pequeños.

2.- Calentamos el aceite en una cacerola grande y salteamos la cebolla, la zanahoria, el apio y el ajo hasta que estén tiernos y la cebolla quede doradita. En ese momento agreguamos la calabaza, el tomillo y la canela que dejamos saltear durante unos 2 minutos más.

3.- Agregamos el consomé de pollo, tapamos la cacerola y dejamos hervir a fuego lento hasta que la calabacita esté tierna, durante unos 30 minutos, momento en que la quitamos del fuego.

4.- Colocamos todo en una licuadora a velocidad media hasta formar un puré suave y bien mezclado.

5.- Coloque el puré en otra cacerola y agregue la leche a medida que revuelve la mezcla hasta lograr la consistencia deseada, y condimentamos todo con sal y pimenta al gusto.

Pues a la mesa se ha dicho y a disfrutar porque esto es una verdadera maravilla, uhmmm!!!


Dicen los entendidos que la tempura fue introducida por los misioneros jesuitas portugueses que llegaron a Japón a mediados del siglo XVI que, por la abstinencia a las carnes en los tiempos de cuaresma, freían el pescado y las verduras en un rebozado de harina, y la comían mojadas en una salsa preparada de caldo de atún, soja, y mirin, llamada tentsuyu.

El método básico de preparación se ha ido refinando a través de los siglos, y es especialemente importante la calidad del aceite, la harina para la masa, y la temperatura y el tiempo en el rebozado.

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Los ingredientes que necesitaremos son:

Tempura: Gambas o langostinos, pescado blanco, pulpo o calamar, pimientos verdes y rojos, cebollas, zanahorias, berenjenas, calabacines, setas, y cualquier otra verdura que queramos añadir.

Tentsuyu: 200ml de caldo de atún (dashi), 150ml de salsa de soja, y 50ml de mirin.

Fritura: Aceite de girasol.

La preparación es como sigue:

Rebozado: Tomaremos 1 huevo, 300ml de agua, y 300ml de harina, y procederemos como sigue. Mezclamos el agua muy fría con el huevo, y una vez hecho esto vamos añadiendo harina y mezclándola suavemente con una cuchara de palo. No importa si queda algún grumo.

Corte: Salvo en las berenjenas y los calabacines que se cortan en rodajas muy finas, el resto de las verduras, el pescado, y el marisco, se corta longitudinalmente en tiras muy finas de alrededor de 5 centímetros.

Tentsuyu: Se mezclan en un cuenco puesto al fuego el caldo de atún, la salsa de soja, y el mirin, y se deja hervir tres minutos. En ese momento se coloca en un bol que se pone en la mesa, y donde se mojarán las piezas fritas.

Fritura: En un wok colocaremos el aceite de girasol y lo ponemos a hervir. Se hace con este aceite para evitar que el sabor fuerte del aceite de oliva anule el sabor del pescado, marisco, y verduras. Una vez alcanzado el punto con el aceite, iremos untando bien cada pieza con la pasta que hemos preparado, y las freiremos, haciéndolo en primer lugar con todas las verduras, y posteriormente el pescado y el marisco.

La tempura hay que tomarla muy caliente, y se va sirviendo tal como sale de la sartén en la mesa.

Aunque es fácil de realizar, la preparación de la tempura es muy compleja para dominarla al completo, y cada maestro gastronómico guarda en secreto las proporciones exactas de harina, agua, huevo, la temperatura del aceite o del agua fría, así como el tiempo necesario para freír cada pieza. Todo un arte.


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Debo reconocer que el wok, ‘la sartén asiática’, es uno de mis preferidos en la cocina, y que desde hace ya muchos años, está siempre en mi cocina como algo omnipresente. Es una verdadera maravilla.

El wok es una sartén que se usa fundamentalmente en la cocina del Este y el Sureste asiático, de forma redonda de unos 30-40 centímetros de diámetro, con fondo abombado, y fabricada principalmente en hierro, o acero fundido, aunque ahora empiezan a aparecer algunas fabricadas en aluminio.

Su principal función es el Stir frying, que es lo que nosotros llamamos salteado, realizándose este con un movimiento constante, que en Asia conocen como wok hei. Sin embargo, esta herramienta puede ser usada también para hacer comidas al vapor, hervir, o incluso hacer palomitas de maiz, que por cierto quedan alucinantes.

Como no estamos habituados a él, pues si os tengo que decir que su uso y correcto mantenimiento no son exactamente iguales que las sartenes tradicionales. Pero para eso estamos nosotros, así que ahí os enumero unos cuantos de puntos a tener en cuenta:

1.- El wok debe ser precalentado, al menos durante un minuto, antes de echar aceite, o cualquier ingrediente.

2.- El wok debe usarse con la llama muy alta.

3.- El wok para el salteado usa mucho menos aceite que la sarten tradicional. Para tomar una medida, menos de la mitad a la proporción que hacías antes.

4.-Los alimentos se tienen que mover constantemente durante su cocción.

5.- La limpieza del wok se hace solo con agua y una brocha.

6.- La conservación del wok en casa se hace frontandolo con aceite, y dejando una capa superficial para evitar la oxidación.

El wok como habréis visto supone un tremendo ahorro en casa, pues el consumo de aceite es mucho menor. Pero no solo eso, sus finas paredes hacen que se caliente muy rápido, y por tanto se cocina más rápido, lo que se traduce en un considerable ahorro energético. ¿Te ha sorprendido no?. Pues ala, a buscar un wok y mejorar los hábitos.


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Hoy traemos una receta imprescindible para todos aquellos a los que nos gusta comer comida cocinada cada día, pero que en ocasiones no tenemos tiempo para llegar a comprar todos los ingredientes que nos pide el plato. Aquí os presentamos una receta mágica que os sacará de muchos apuros, y que se llama “Arrastro con el pollo”, porque se trata de dejar la nevera vacía de toda aquella verdura que te ha ido sobrando y que no sabes qué hacer con ella.

Para prepararla para 4 personas necesitaréis:

1 Pollo grande troceado, y atentos, que es mucho más económico comprar el pollo por piezas que separado (alitas, cuartos traseros, etc…).

Verduras, el secreto del plato. Utilizaremos todas las verduras que tengamos esparcidas por la nevera, pero sin moho, eh?. Si si, esa media cebolla, ese medio tomate, el calabacín que te sobró, el resto de champiñones de los que hicimos a la plancha hace unos días, … todo vale, siempre que no tenga nada verde por encima.

Vino blanco o en su defecto tinto, aceite, ajo, pimienta negra, y sal.

En una sartén salteamos los trozos de pollo con un chorreón de un buen aceite de oliva, pimienta negra, y sal, hasta que se empiecen a poner doraditos. En ese momento, echamos los ajos picados o enteros, según más nos guste al comer, y le vamos añadiendo el resto de la verdura seleccionada para la ocasión, por supuesto limpia y troceada, para que esta se haga mientras terminamos de dorar el pollo.

El punto de color en las piezas y las verduras será la que nos marque cuando añadir el vino, y le añadimos entonces un buen chorreón a ser posible blanco, y a esperar se ha dicho. Dejamos cocer todo durante unos minutos hasta ver que el alcohol del vino se evapora, y tenemos nuestra salsita para mojar pan.

Para la presentación preparamos un poco de ensaladita en cada plato, con unas patatas fritas, unos rabanitos si tenemos, y voilá!!!, ya tienes la nevera limpia y la barriga llena. Eso si, una cervecita fría en la mesa que no falte.

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