Ahora que hace calorcito lo mejor son las recetas fresquitas que hacen que se nos reponga el cuerpo y prepararlo de forma sencilla para la siesta.

Ahí te dejo una receta andaluza maravillosa con la que además obtendrás una presentación alucinante en la mesa. Que aproveche!!

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Ingredientes (Para 4 personas)

  • 50 gr. de hojas de hierbabuena (un buen manojo)
  • 50 gr. de hojas de albahaca (ídem)
  • 3 huevos
  • 100 gr. de miga de pan
  • 1 calabacín no muy grande
  • 2 dientes de ajo
  • 200 ml. de aceite de oliva virgen extra
  • 3 cucharadas de vinagre de Jerez
  • 600 ml. de agua
  • Sal

Preparación

Ponemos agua a hervir en una cazuela y preparamos agua con hielo en un bol. Escaldamos las hierbas un minuto en el agua hirviendo y pasamos inmediatamente al agua helada, donde escurrimos y reservamos.

En la misma agua en la que hemos escaldado las hierbas, cocemos tres minutos el calabacín picado en grueso, simplemente para que se ablande un poco. Sacamos, enfriamos con agua, escurrimos y reservamos.

En la misma agua, cocemos los huevos 10 minutos desde que el agua vuelva a hervir. Los sacarlos y los dejamos un rato en agua fría antes de pelarlos.

Remojamos el pan en el vinagre y le añadimos un poco de agua para que se ablande.

Mezclamos en una batidora americana o en un vaso o bol grande para túrmix las hierbas, los huevos, la miga de pan, el calabacín, la mitad del aceite y sal. Trituramos a conciencia hasta que quede fino. Le añadimos a continuación los ajos aplastados con la hoja de un cuchillo y dejamos reposar en la nevera durante unas horas.

Antes de servir, retiramos los dientes de ajo con una cuchara si es que no se han triturado, y si se ve muy espeso, echarle un poco más de agua. Añadir el resto del aceite poco a poco mientras se vuelve a batir, para que el gazpacho emulsione y quede más cremoso.

Ojo que esto queda muy bien guarnecido con gambas, un poco de jamón o unos trocitos de manzana.

Espero que te haya gustado, salud!!!


Excelente receta para pequeños y mayores, crema de calabaza, a la que por su intenso color y apetitoso aroma no podrás resistirse. Aunque es ideal para el invierno se puede tomar como entrante en cualquier época del año.

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Los ingredientes que necesitaremos son (para 4 personas):

1 cucharadas de aceite de oliva, 1/2 cebolla grande, 1 dientes de ajo, 1/2 zanahoria grande, 1/2 ramita de apio, ½ cucharadita de canela, 1 calabaza de 1 kilos más o menos, 2 ramitas de tomillo fresco, 2 tazas de consomé de pollo, 1/2 taza de leche, sal y pimienta.

Procedemos de la forma que sigue:

1.- Limpiamos y cortamos toda la verdura en cuadraditos pequeños.

2.- Calentamos el aceite en una cacerola grande y salteamos la cebolla, la zanahoria, el apio y el ajo hasta que estén tiernos y la cebolla quede doradita. En ese momento agreguamos la calabaza, el tomillo y la canela que dejamos saltear durante unos 2 minutos más.

3.- Agregamos el consomé de pollo, tapamos la cacerola y dejamos hervir a fuego lento hasta que la calabacita esté tierna, durante unos 30 minutos, momento en que la quitamos del fuego.

4.- Colocamos todo en una licuadora a velocidad media hasta formar un puré suave y bien mezclado.

5.- Coloque el puré en otra cacerola y agregue la leche a medida que revuelve la mezcla hasta lograr la consistencia deseada, y condimentamos todo con sal y pimenta al gusto.

Pues a la mesa se ha dicho y a disfrutar porque esto es una verdadera maravilla, uhmmm!!!


No hay nada mejor que un humenante plato de sopa para calentarnos en épocas de frío como el que corre estos días, y que mejor que probar nuevas tendencias como las sopas orientales, deliciosas y exóticas en la mesa.

Las sopas asiáticas de fideos, con sus sabrosas especias y aromas orientales, son una receta fresca que, una vez hayas probado, pasará a formar parte de tu menú habitual, y un plato que en más de una ocasión presentarás en las comidas familiares o con amigos, como entrada.

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Los ingredientes que necesitaremos son:

1/2 litro de caldo de pollo o de verduras según más te guste, 150 gr de fideos al huevo, una zanahoria, dos cebollas medianas, un diente de ajo, un huevo, una cucharada pequeña de cilantro fresco  molido, sal, y pimienta negra.

La preparación es como sigue:

1.- Cortamos la zanahoria en tiras de 4-5 centímetros muy finas, y picamos el ajo y la cebolla tanto como podamos.

2.- Batimos el huevo en un cuenco para tenerlo preparado a la hora de vertirlo sobre la sopa.

3.- En una cacerola ponemos el caldo de pollo o de verdura, según hayamos elegido, a fuego lento.

4.- Una vez veamos que empieza a calentarse añadimos los fideos, la cebolla, el ajo, y la zanahoria, y lo dejamos 10 minutos en el fuego.

5.- Pasado este tiempo, vertimos el huevo lentamente y mezclamos poco a poco con una cuchara de palo

6.- Condimentamos con sal y pimienta negra.

7.- Servimos en un bol, y lo adornamos con el cilantro fresco.

Uff, que hambre me ha entrado con esto!!! Me voy a la cocina a preparar una, y a sentarme en el sofa calentito que el tiempo está para eso.


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Vía: Petite Brunette


El tabbouleh es un plato de origen árabe, de la zona siria y libano, a base de cuscus, perejil, cebollas, tomates, limón, y menta natural, que se presenta como una entrada o acompañante para refrescar, y que se suele tomar acompañado de pan de pita.

Tabbouleh se traduce literalmente como ‘un poquito picante‘.

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Los ingredientes que necesitaremos para 4 personas son:

500gr de cuscus, 12 cebollas blancas medianas, 6 tomates maduros, unas ramitas de perejil, menta fresca, 3 limones, aceite de oliva, pimienta, y sal.

Lo prepararemos como sigue:

1.- Preparamos el cuscus en primer lugar. Para ello ponemos el cuscus en un recipiente de baja altura con un poquito de aceite y lo calentamos y movemos todo. En un recipiente aparte ponemos a hervir la misma cantidad de agua ligeramente salada, y en el momento en que este al punto se rocía sobre el cuscus que no se mueve hasta que esté totalmente empapado, y que irá cogiendo su punto.

2.- Pelamos los tomates y las cebollas, después de un buen lavado, y los picamos muy finos conservando el jugo del tomate.

3.- Picamos muy fino el perejil y la menta.

4.- Mezclamos los tomates y las cebollas picadas con el cuscus y el preparado de perejil y menta, y le añadimos el aceite de oliva, la sal, la pimienta, y el jugo de los limones, y lo removemos todo.

5.- Lo metemos en el frigo porque ya solo falta enfriarlo un poquito para servir.

Una maravilla este plato en cualquier entrada, una ensalada diferente que le da bastante juego a cualquier plato, preferentemente de carne. La menta da un frescor especial, … por eso es menta, claro. Para servir, como dije antes, pan de pita.


La salsa alioli, del catalán ‘all i oli‘, ajo y aceite, es una verdadera maravilla que exige gran astucia para poder preparala correctamente. Eso si, no se puede comparar un alioli casero de receta original con cualquiera de las mezclas que la gente llama alioli en cualquier parte de nuestro país, que no son más que mezclas de mayonesas y ajos pasados por una batidora.

Para dejarlo claro, el alioli es ajo, aceite, y sal, y no cualquiera de esas combinaciones con huevo, mayonesas caseras, o cualquier otro combinado que en inumerables ocasiones nos ponen delante.

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Los ingredientes que necesitaremos son:

Aceite, 6 dientes de ajo, y sal, así como un mortero de cerámica preferentemente y un mazo de madera.

La preparación es como sigue:

Ponemos los dientes de ajo pelados en el mortero, y los machacamos tanto como podemos. A continuación ponemos el aceite y la sal, y empezamos a mezclar todo con movimientos circulares de la maza del mortero.

Es interesante que este movimiento sea apretando para sacar el jugo de los ajos, y uniforme para ayudarar a que no se corte. Poco a poco iremos viendo como se va haciendo la salsa que va espesando.

El proceso puede durar alrededor de 15 minutos, de ahí que sea conocido como una tarea dura.

Truco: Unas gotas de limón una vez vayamos a empezar el amasado en el mortero, ayudará tanto a que la salsa se forme antes, como a que no se corte.

La salsa alioli es costumbre tomarla con las carnes a la brasa, las butifarras, los pescados, y las patatas asadas principalmente, aunque hay zonas, como en la Comunidad Valenciana en la que tambien se acompañan los arroces y la fideuá con ella, o en Andalucía donde el plato más típico son las patatas alioli, que no es más que un preparado de patatas cocidas troceadas, mezcladas con la salsa, y enfriada en el refrigerador.

Variante sencilla: Si no das con la tecla en el amasado de la receta original, ojo que los entendidos lo consideran una de las tareas más complicadas de la cocina, puedes preparala con una mayonesa blanca suave, añadiendo los dientes de ajo, y batiendo a velocidad alta con una batidora.

Eso si, no dejes de intentar la receta original.


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¿Todavía no has pasado un domingo en el barrio de la Latina en Madrid con los amigos? Pues es algo que no debes dejar pasar en tu visita a la capital para vivir la ciudad desde dentro. Empezar la tarde con un vermú con tus amigos se ha convertido en un clásico, probar diferentes de ellos, muchos realizados artesanalmente, es una verdadera delicia en un ambiente relajado y divertido en el que todos se relacionan unos con otros.

Y que mejor que conocer un poco de la historia del vermú para poder comentar en esos momentos de risas, haciéndote el interesantillo, aunque no lo hayas probado nunca. Pues yo te la voy a contar brevemente:

El vermú es un aperitivo elaborado a partir de vino blanco, diversas hiervas maceradas, y otras plantas, entre las que destacan el ajenjo, la quina, las bayas de enebro, los clavos de girofle, o el coriandro. Su origen hay quien lo remonta a Grecia, aunque es cierto que no es hasta mediados del siglo XIX cuando los hermanos Luigi y Giuseppe Cora lo hacen saltar a todas las mesas de Europa con el comienzo de su producción industrial.

Curiosidad: La palabra vermú deriva del alemán ‘wermut‘, que significa ajenjo, el cual aparecía en la mayoría de las antiguas recetas de vino con adicionado de hierbas, algunas con fecha de el siglo V a. de C.

Sin embargo, es a Antonio Benedetto Carpano, turinés apasionado por Goethe y sus libros, de ahí el nombre de raiz alemana que eligió para el vino, al que todos nombran como el creador del actual vermú a finales del siglo XVIII.

Actualmente, el vermú se presenta de tres tipos diferentes: el rojo (dulce), el blanco (dulce), y el dry (blanco seco), y tiene una graduación de entre 15 y18 grados.

¿Qué te ha parecido?, no dejes pasar la oportunidad en tu próxima visita, un domingo en la Latina en Madrid.