Aunque era bastante distinta de la actual bechamel, la primera receta conocida de esta deliciosa salsa caliente apareció descrita en el libro de cocina ‘Le Cuisinier François’, publicado en 1651, del cocinero de Luis XIV, François Pierre de la Varenne.

La invención de esta salsa se atribuye así incorrectamente al cocinero francés, aunque es considerablemente más antigua, y fue llevada a Francia por los cocineros de Catalina de Médici. Es por eso por lo que en la actualidad italianos y franceses discuten sobre su origen.

Lo que está claro de esta maravillosa receta es que ha ido cambiando a lo largo de los últimos 100 años, y hoy en día poco tiene que ver con la receta originaria. Nosotros prepararemos la actual.

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Los ingredientes que necesitaremos son:

1/2 litro de leche, 50 gr de mantequilla, 100 gr de harina, sal, pimienta, y nuez moscada.

La preparación es como sigue:

1.- En una cacerola fundimos la mantequilla, y añadimos la harina, que removemos con una pala de madera sin dejarla tostar.

Nota: El truco para hacerlo bien es realizar esta tarea hasta que la harina se desprenda perfectamente de las paredes del recipiente.

2.- Echamos poco a poco la leche caliente, a punto del hervido, y se sigue removiendo hasta que empiece a hervir, momento en el que agregamos la sal, la pimienta, y la ralladura de nuez moscada.

3.- Seguimos cociendo, sin dejar de mover, por 10 minutos, hasta que quede espesa.

Voila!! Ya tenemos preparada esta salsa maravillosa que podremos usar con la lassagna, los canelones, o cualquier tipo de pasta preparada al horno, la moussaka, con las verduras, las croquetas, o cualquier otra receta que te venga a la cabeza.


Igual que un buen vino de Rioja no es un tetrabrick de Don Simon, o un jamón de bellota no es chorizo, el foie gras no es paté. Eso es lo que tiene, … iba a decir más, pero eso es lo que tiene.

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El suroeste de Francia es una región reputada por el buen comer, los buenos vinos y la calidad de sus tierras, y una de las estrellas es el foie gras. Cientos de kilómetros cuadrados de granjas de Gasconia, de Aquitania o del Midi están llenas de patos y, en menor medida, de ocas. Patos que corren a su libre albedrío por las granjas que pueblan estas regiones, y que son sobrealimentados de manera bastante inhumana, eso sí, para conseguir precisamente eso, un foie gras, o lo que es lo mismo en español, un hígado graso.

Y entonces, si el foie es foie, ¿qué es el paté?. Pues el paté es es un derivado cárnico elaborado a base de vísceras, principalmente del hígado, y carne de diversos animales, además de aditivos y especias, de las que muchas veces se desconocen las características. Vaya, un sucedáneo.

En cuanto a su composición nutricional, cabe destacar que el foie gras contiene más grasa, hasta el triple de colesterol, y el doble de hierro que el paté, y ambos poseen una elevada cantidad de vitamina A. De hecho, son unos de los alimentos más ricos en este nutriente. Sin embargo, en ambos casos se trata de alimentos con un contenido en calorías, grasas saturadas, colesterol y sodio elevado. Por tanto, si los consumes, es aconsejable que lo hagas de manera ocasional.

Así que amigo, cuidado en esas cenas en las que venden gato por liebre.

Vía: Bruno Cendon


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Pues en la foto están como a mi más me gustan, con miel. Las crepes son una delicia por las mañanas, y contra muchos dichos, puedes tener preparada la masa de la noche anterior, que con solo hacerlas en la sartén te sentarán en el desayuno como si fuese a ser el mejor día que vayas a pasar. Uhmm!!!

Pues bueno, las crepes son originarias de la región de Bretaña, al noreste de Francia, y actualmente es un plato consumido a diario en todo el país europeo, especialmente en el ‘chandeleur’, el día de carnaval, como parte de la tradición francesa. Se pueden acompañar con infinidad de cosas, con nata montada, con mermelada, con azúcar, con chocolate, con cualquier embutido, pero a mi como más me gusta es con miel. En fin, cosas de gustos.

Los ingredientes que necesitaremos son:

125 gr. de harina, 3 huevos, un cuarto de litro de leche, mantequilla, azucar, y sal.

Y la preparación es muy sencilla:

En el cuenco en el que lo vayamos a preparar, echamos los huevos, la harina, dos cucharas de comer de azucar, una pequeña de sal, y la leche, y lo batimos todo con la batidora hasta dejar una masa líquida homogénea.

Pues ya está, ¿fácil no?, se deja reposar una todo una media hora y está preparado para la hornilla.

En una sartén a fuego suave, que untamos con matequilla previamente, se vierten dos o tres cucharadas de la masa batida. Ya verás como se va haciendo poco a poco, así que cuande esté hecho por un lado, pues al otro, y cuando esté bien doradita al plato de servir.

Esto está riquísimo, yo me voy a preparar un poco de masa para mañana porque una vez hecha, si la pones en el frigo, por la mañana sólo tienes que pasarlas un minutito por la sartén, … es verdad que recien hechas es para chuparse los dedos.