No dejan de sorprenderme cada día más los temas que trata y los argumentos que esgrime nuestra “tolerante” Iglesia Católica. Hoy se celebra la noche de Halloween, un día y una noche divertida para niños y mayores, un día y una noche de disfraces, sin ningún oscurantismo más allá del color de muchos de los trajes que podremos ver, y sin embargo nuestra Iglesia emitió ayer estos comunicados de cara al día de hoy, día previo al de Todos los Santos:
los padres deben encauzar la fiesta de Halloween hacia lo bueno, y no hacia fomentar el terror y la muerte. La Iglesia Católica propone como correcta educación a los niños ceñirse a la fiesta de Todos los Santos, una fiesta para recordar a los difuntos, orar por ellos, y estimular así el valor de la vida y no de la muerte”. (Frases pronunciadas en la cadena COPE por el padre Joan María Canals de la Conferencia Episcopal).

Yo después de escuchar esto me pregunto así de claro: ¿qué coño dice este hombre de trasfondo de ocultismo, culto a la muerte, o fomento del terror?, ¿qué padre en su sano juicio está fomentando esto en su hijo sea ateo, agnostico, o cristiano, sin ir más allá de que el niño se disfrace, y se lo pase pipa con su calabaza y contando historias de miedo, que bien podían ser las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer?
la piedad cristiana recomienda la visita al cementerio, a orar por ellos y por los familiares que experimentan el dolor de la separación humana. A los niños, por puro sentido pedagógico, es necesario enseñarles el sentido de la vida y no de la muerte” (Joan María Canals en la COPE).
Surrealista. En fin, es cierto que la celebración de Halloween se extiende año a año a una velocidad vertiginosa por Europa gracias al bombo de películas y series norteamericanas, algo que la Iglesia teme, y que lo hace sin que la gente sepa a ciencia cierta su origen, yo lo voy a contar.
Pues bien, Halloween, nombre al que se llega del término inglés All Hallow’s Eve, data 300 años antes de Cristo, de la noche del 31 de Octubre, fecha en que los Celtas pensaban que los espiritus podían salir de los cementerios para apoderarse de los cuerpos de los vivos, y así resucitar. Para evitar ser apresados, “decoraban” sus casas con huesos, calaberas, y similares, para que los muertos pensasen que no había vivos y pasasen de largo. De ahí la tradición actual de hacer una calabera con una calabaza, y los disfraces macabros.
Esta es la historia real, sin embargo, la Iglesia habla de esta noche como una noche de culto a la muerte con sacrificios de personas y animales, nada mas lejos de la realidad. Y aunque este dato fuese correcto, que no lo es, creo que no son mucho peores que los sacrificios que la Inquisición Española, Tomas de Torquemada al frente, celebró culto a Dios más de mil años después, y de los que existen cerca de 50.000 registros de procesos oficiales, … no quiero imaginar el número de registros traspapelados.

En fin, os deseo a todas y todos los que hoy vais a dar una vuelta por la noche para disfrazaros, los que váis a pasar con los niños uno de los mejores días del año gracias a sus sonrisas, y a los que simplemente váis disfrutar de la alegría de la gente en la calle, una terrorífica noche de Halloween, uno más de los barapalos y abandonos que la joven sociedad está dando a Iglesia dada su intolerancia.
¿Realmente alguno de vosotros piensa alguno de los padres que disfraza hoy a sus hijos está pensando en este fondo de ocultismo, o encauzando a estos hacia el terror y la muerte?