Glen Canyon, tierra de Navajos.
- Fecha: 10 Jun 2008

Al entrar allí te deja marcado un silencio revelador. Te encuentras en el interior del territorio Navajo, en la frontera de Utah y Arizona, en una tierra donde sus habitantes creen que surgieron de la propia arena del desierto, donde nunca se comenta sobre los muertos, y donde se debe aprender a caminar respetando el suelo que pisas.
Se reconoce inmediatamente su particular visión del mundo. Intentan preservar su cultura, sus creencias y su idioma. Entender y comprender la forma de vida de los indios forma parte de su vivir diario, aunque en la actualidad haya muchos que rechazan sus antepasados indígenas en la reserva.
Aun hoy, los indios prefieren lucir serios, estoicos, y hablan favorablemente de la influencia de los misioneros. Sin embargo, la mayoría veneran a sus antepasados, y relatan, con lujo de detalle, los actos brutales a que fueron sometidos, principalmente, por los invasores.
“Nuestros bisabuelos y abuelos enfrentaron muchas vicisitudes. Fuimos atacados por los españoles, fuimos atacados por los americanos, y hasta el día de hoy nosotros sentimos en nuestro corazón ese dolor, andamos con ese dolor”.
Y un detalle más, no olvides si planeas tu viaje, que el agua, a pesar de que allí se encuentra una de las presas más grandes de Estados Unidos, se considera como un elemento sagrado que en todo momento se debe vigilar, proteger, y jamás desperdiciar.





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