Inaugurada en diciembre de 1975, la hoy mayor sala de porno en vivo del país, situada en Barcelona, ha sido y es cantera de actores y actrices porno: Nacho vidal empezó aquí luciendo sus 25 centímetros, como también hicieron Max Cortés o Toni Ribas, hoy todos estrellas del mundo del celuloide, y sus chicas, muchas de las que en la actualidad trabajan para Private, la mayor de las empresas de la maquinaria del sexo, y similares.

“Bagdad era un símbolo de apertura en una época de transición. Fueron tiempos difíciles, creo que el local sobrevivió porque estabamos en Barcelona, si llegamos a estar en Madrid hoy no estaríamos abiertos”.
Juani de Lucia, propietaria de la Sala Bagdad.
Juani montó este negocio junto a su marido, ofreciendo inicialmente exhibiciones eróticas de destape integral y sin saber como iba a reaccionar el público. La acogida fué muy buena. Cuando se corrió la voz de que en la sala había sexo en vivo las colas daban la vuelta a la manzana, reacción lógica después de los años de dictadura, y sus entradas se llegaban a vender en reventa.
Dice la leyenda negra que el famoso jugador de baloncesto Magic Johnson se contagió allí de sida, nada más lejos de la realidad. Desde las 23 horas hasta las 5 de la madrugada, las seis los fines de semana, sube el telón y da comienzo el viaje erótico en Bagdad: tres funciones, en la última de las cuales el público puede unirse al espectáculo si lo desea.
Más de 30 años, un símbolo de la transición en estado puro sin lugar a dudas.
Vía: El negocio del sexo, Lucía Martín.