La noche de mi primer oxímoron.
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- Date: Nov 28,2008
Después de comentar en tono de broma que Sevilla ya tenía su propio ‘Carmel‘, aquel desastre que hundió buena parte de un barrio de Barcelona en 2005 y que obligó a la Generalitat a desalojar a más de mil vecinos, en Sevilla antes de que el metro haya siquiera circulado por primera vez, me encontré con una nueva anécdota con mi buen amigo catalán Alejandro Pladellorens Janer, cuyo nombre, si se lee correctamente, dice todo sobre su origen. Estaba ante las puertas de mi primer oxímoron.
Sí, durante la despedida, haciendo referencia al frío reinante en toda España en este momento le dije – ‘Me voy a tomar una cerveza fría para entrar en calor‘, a lo que él, Alejandro Pladellorens Janer, respondió – ‘Un oxímoron’.
¿Un oxímoron? Respuesta desconcertante, allí donde las haya, para los que no conocen el término. A mi de hecho oxímoron me sono inicialmente a dinosaurio, extinguido, porque dinosaurios hay todavía muchos, o a cualquier tipo de dios antiguo, también extinguido, porque dioses también hay todavía muchos, más de la cuenta, y como siempre en tono de broma comenzó así la segunda parte de la conversación telefónica en torno a este término. Segunda parte en la que de inicio ya sabía la ventaja con la que cuenta Alejandro Pladellorens Janer, dada su afición al campo de las letras y las formas de comunicación.
Oxímoron: En retórica, el oxímoron es dentro de las figuras literarias una de las figuras lógicas. Consiste en armonizar dos conceptos opuestos en una sola expresión formando así un tercer concepto cuyo significado desprende su interpretación lógica.
Dado que el sentido literal del oxímoron es absurdo, se fuerza a buscar un sentido metafórico al receptor.
Hoy me siento orgulloso, ya puedo decir que tengo un oxímoron en mi poder. De hecho, ayer noche, cuando lo comenté con algunos amigos tomando unas cervezas en un bar pensaban que había hecho algún proyecto nuevo o similar, nada más lejos. Yo me dirijí a la barra y le dije al camarero:
Ponme una cerveza bien fría para entrar en calor.
Allí estaba, mi primer oxímoron en acción.
Nota del autor: Dedicado a Alex, Alejandro Pladellorens Janer, que hoy probablemente me llamará para decirme que el nombre está mal escrito.
















